domingo, 30 de marzo de 2014

Momentos

Con Geno estamos pasando un muy buen momento en la relación madre/hijo. Charlamos cuando lo busco en el jardín, almuerzo con él a velocidades no recomendadas, entiende que me tengo que ir a trabajar al otro cole mientras él se queda en lo de su abuela, y a las 4:30 me recibe con una sonrisa y ganas de jugar. En casa por lo general se porta bien, y últimamente hasta "cocinamos" juntos (las comillas son por mí, no por él).

Pero claro, sigue siendo un nene de 3 años y medio, y no sería realista pretender que esta armonía se mantuviera el 100% del tiempo. La semana pasada tuvimos 2 momentos que me hicieron reflexionar sobre cosas distintas:

El primero fue en un cumple de una de mis sobrinas. Se habían juntado un montón de chicos; el más chico era Geno y los más grandes tenían más de 10 años. Jugaban a vaya a saber qué cosas, pero en paz. A mí me preocupaba que él hubiese comido poco, entonces me fui hasta la habitación donde estaban a llevarle una pizzeta. Le dio un mordiscón casi sin mirarme, y después se dio vuelta y me dijo, muy respetuosamente: "Mami, ¿ahora te podés ir por favor, que estamos jugando?" ¿Cómo no acceder a su pedido tan educado? Me fui, con el corazón roto, creyendo que mi hijito ya nunca más volvería a necesitarme, sintiendo que ya era un adolescente que se alejaba de mí. Sí, sí, ya sé.

A los pocos días llegó la confirmación de que todo eso no era así. Geno estaba con un ataque de llanto y capricho porque no le permitimos comer un yoghurt cuando faltaban 5 minutos para que la comida estuviera en la mesa. Lloraba y gritaba enérgicamente, pero en esos casos, donde los motivos para el llanto son realmente injustificados y los dos estamos seguros de lo que decimos, la política parental es "que llore". El llanto continuó, entonces, hasta que efectivamente serví la comida. Lo invitamos a venir a la mesa y él seguía tirándose en los sillones, por el piso, llorando sin parar. Inmutables, nos sentamos a comer. Hasta que de repente, Geno consiguió decir lo que no podía: "Mami, yo no sé cómo me calmo". Con su gramática dudosa, me estaba pidiendo ayuda para tranquilizarse, ya que esta vez no podía salir solo de su estado de angustia. Lo abracé, lo llevé a su cuarto y le canté la canción que le cantaba para dormirlo cuando era bebé. De a poco se fue aflojando, hasta dejar de llorar. Volvimos a la mesa y comió feliz, como siempre. Yo seguía emocionada y orgullosa, de él por haber podido pedir ayuda, y de mí por seguir siendo el lugar adonde él necesita volver para encontrar su paz.

Mi chiquito está creciendo rápido, pero todavía me queda tiempo para disfrutarlo como tal.

6 comentarios:

  1. Ey Ann!! Morí de amor con eso de "yo no sé cómo me calmo". Qué bueno que pudo pedir ayuda y que esa ayuda seas vos eh! no es poca cosa. Un alivio mutuo.
    beso!

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  2. incontables van a ser las veces que te mire con cara de "espacio Mamà, ESPACIO!!!! e incontables van a ser las veces, si tenes suertey no lo dudo un minuto, donde con cara de puchero y de no quiero que digas nada, pero decime va a recurrir a ustedes.
    supongo porque los 4 son un gran Amor

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  3. Qué ídolo Geno, de poder ponerle punto final a su enojo (el saber comunicar que no sabe es una forma de empezar a saber hacerlo!)
    Respecto de la escena del cumple, visto desde otro lado, a mí me pasa que recuerdo que no había nada tan lindo como jugar sin acordarse de comer, ni de dormir, ni de nada más (como contrapartida, a veces me acuerdo lo aburrido que era estar aburrido!).
    Yo debo reconocer que si bien soy la primera en extrañar cosas de MC que no volverán (etapa bebé, etapa jugar a todo, etapa de decir cosas super graciosas) también reconozco que estamos en un hermoso periodo madre-hija donde ya rompe poco la paciencia, podemos hacer muchas cosas juntas (y al mejor estilo Ann digo "y todavía me quiere!"). A disfrutarlos mientras podamos... o mientras nos dejen!
    Besos!

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  4. Que dulce Gero aceptando que no sabe calmarse. Y que terrible cuando te "echan" de sus vidas! Pensar en todas las que nos faltan! Se me caen lagrimitas anticipadas

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  5. genial!!!!! qué claridad para entender lo que le pasa, buenísimo y sin exagerar!! no recuerdo a ninguno de los míos diciendo algo tan exacto, jamás!!

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